April 2012
¿Hasta cuando podre mantener esa sonrisa en tu rostro?
¿En qué momento dejaras de perderte en mis ojos y tus labios no buscaran más a los míos?
En ocasiones pienso que es mejor dejar todo por la paz, sería demasiado doloroso para mi dejar de sentirte.” —Alejandro Esparza.
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Escribir, por ejemplo: “La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos”.
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El viento de la noche gira en el cielo y canta.
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Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
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En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
¡La besé tantas veces bajo el cielo infinito!
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Ella me quiso, a veces yo también la quería.
¡Como no haber amado sus grandes ojos fijos!
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Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido,
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Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
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Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
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Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
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Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
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La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
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Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise!
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
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De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
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Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
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Porque en noches como ésta, la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
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Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.” —Pablo Neruda
Todavía hay más de lo que recuerdo,
una alineación de astros.
Tus labios eran de metal,
y los míos imantados.
Una fuerza casi sobrenatural
recorriéndonos las manos.
Nuestro último, nuestro primer beso
todavía no ha acabado.
Sigue, que no se acabe el momento.
Todavía hay más de lo que recuerdo,
una alineación de astros.
Tus labios eran de metal,
y los míos imantados.
Una fuerza casi sobrenatural
recorriéndonos las manos.
Nuestro último, nuestro primer beso
todavía no ha acabado.
Sigue, que no se acabe el momento.
” —Los seis dias - Nuestro último primer besoEspero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.
¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.
Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»… Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»).
Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.
” —Jaime Sabines “Espero curarme de ti”Mi amor, me voy antes de que te vayas tú, me voy antes de que dejes de desearme, porque entonces sólo nos quedará la ternura. Y sé que no será suficiente.
Me voy antes de ser desgraciada.
Me voy llevando el sabor de nuestros abrazos, llevando tu olor, tu mirada, tus besos, me voy llevándome el…